TRAZOS DE SEVILLA, HUELVA Y BADAJOZ
Regresamos a Sevilla 25 años después de cuando lo hicimos por primera
vez. En aquel entonces, estrenamos ilusionados nuestra primera camper, nuestra
recordada Volkswagen california en la que hicimos muchos kilómetros recorriendo España y Europa. Y en
aquel espacio tan reducido, sin las comodidades de las que disfrutamos ahora,
viajamos cuatro personas, nosotros y nuestros dos hijos que entonces tenían 10
y 13 años casi recién cumplidos. Pero el reducido tamaño no nos importó, solo
poder viajar juntos y hacerlo con mayor comodidad que con una tienda de campaña
como lo hicimos en el verano anterior. Entonces no había áreas y nos apañábamos
en camping y como podíamos, pero eso era completamente secundario.
Aquella Semana Santa de hace 25
años estrenamos nuestra camper de
segunda mano, en un viaje en el que visitaríamos las provincias de Sevilla y Huelva, regresando
por Cáceres. Muchas cosas han
ocurrido desde entonces, mucho ha cambiado nuestra vida. Casi me parece que
fue…otra vida distinta. Ahora nuestros
hijos vuelan solos y somos abuelos de un precioso niño de 22 meses.
Estamos en el área de Carmona a 30 km de Sevilla, en una calurosa tarde
de primavera. Salimos ayer de Boadilla con destino a Ecija, ciudad por la que
habremos pasado más de una vez y que aún
no conocíamos.
El domingo día 5 de Abril.
Y ayer pernoctamos en el área de Ecija (37.5424, -5.0892) que nos pareció estupenda, con parcelas amplias,
céntrica y al lado del Mercadona, gratuita aunque preparada para luz y como aun
no funciona hay quien se queja de eso.
Parece que les tienen que regalar hasta la luz que gasten para luego
contemplar con enojo como unos holandeses han decidido tomar el sol por lo que
han sacado sus sillas y las han puesto en medio de la acera por la que
transitan los vecinos mientras que se toman un cervecita bien fresca. Y todo
esto a dos metros de un banco de madera donde si quieren tomar el sol sin
molestar y respetando las normas básicas
de uso de la instalación. Bueno, algún día, ignoro cuando, dejaré de enfadarme
por estas cosas y de tener ganas de batalla. Pero esta vez, me he callado
aunque he dejado una nota en la aplicación de park4night.
Caminamos hacia el centro de la localidad por calles con sabor andaluz: casitas bajas, de fachadas encaladas, amplios ventanales enrejados con coloridas cornisas color burdeos y bordes dorados.
Estrechas calles tapizadas aun con los restos
de miles de gotas de cera roja que caerían de los pasos de semana santa ese
mismo día por la mañana o en los anteriores.
Andamos disfrutando del sosiego de estas calles descubriendo en el cielo las siluetas recortadas de las numerosas torres de ladrillo y azulejo que reflejan el sol de la tarde, hasta llegar a la plaza de España, grande, luminosa donde en una de sus esquinas se arracimaban los lugareños disfrutando del “tardeo”. Nos acercamos a la iglesia de Santa María, pero nos impidieron el paso porque estaban recogiendo. De allí visitamos el exterior del palacio de Peñaflor y Casa Mirador del Gremio de la Seda.
El primero, del siglo XVIII y con una gran fachada curva de casi 60 metros decorada con unos hermosos frescos a modo de trampantojos pero bastante deteriorados, y un impresionante balcón corrido que se adapta al trazado de la calle, con cierto aspecto de abandono aunque imponente. Su interior estaba cerrado por lo que no pudimos visitarlo.
La Casa Mirador del Gremio de la Seda, también del XVIII, tiene igualmente una fachada barroca con arquerías abiertas y una rica decoración de pinturas murales con motivos florales y vegetales que al haber sido restaurados recuperaron sus vivos colores originales y otros detalles pictóricos.
Y es que esta ciudad vivió un
gran auge durante el siglo XVIII, donde los gremios de la seda y el lino eran
pilares económicos fundamentales. Esta casa funcionaba como sede y lugar donde
los comerciantes cerraban tratos de venta nacionales e internacionales.
Disfrutando de las torres que se elevaban coloridas hacia un cielo azulado desde distintos ángulos , emprendimos el regreso al área, de nuevo, recorriendo calles estrechas, tranquilas, de encaladas fachadas, amplios ventanales, y asomándome curiosa, de vez en cuando y durante unos segundos, a admirar esos patios interiores llenos de verdor y paz, hasta llegar al área.
Allí nada que destacar, excepto descansar un poco, cenar y afrontar la
noche que transcurrió tranquila.
El lunes 6 de abril. Carmona
Hoy pensamos regresar a visitar la Iglesia de Santa Maria y el Palacio de Justicia que estaban ayer cerrados. Pero antes hicimos una breve visita al Mercadona para abastecernos de pan, fresas (a mitad de precio que en Boadilla) y subsanar algún olvido que otro. El Convento de los Descalzos permanecía cerrado hasta el martes.
En escasos diez minutos
estábamos frente a la fachada del Palacio de Justicia conocido popularmente como la Casa de las Tomasas. Pedimos permiso a la Guardia Civil
que no puso ningún problema y admiramos el interior de este
singular edificio construido a principios del siglo XX. A diferencia de
otros palacios barrocos de la ciudad, este destaca por su exuberante decoración
neonazarita inspirada en la Alhambra de Granada, fruto de la admiración que sus
antiguas propietarias, las hermanas "Tomasas", sentían por el
monumento.
De nuevo en la Iglesia de Santa Maria visitamos su interior, pero nuestro objetivo era la capilla de Santísimo Sacramento que encontramos cerrada y que no podían abrir ya que estaba con todos los artilugios de la semana santa, y el párroco, único que podría hacerlo, no estaba.
Así que lamentando no poder disfrutar de esa obra única, regresamos
para poner rumbo a Carmona, a su
área (37.4780, -5.6500) donde estamos ahora.
La entrada es un poco confusa, así que hay que utilizar el sentido
común pero es muy buena aunque junto a la carretera por la que hasta ahora, no
dejan de pasar coches. Aunque por la noche no nos enteramos, por la tarde
resultó algo ruidosa.
Nos preparamos para hacer una breve visita y nos dirigimos en primer lugar al Alcázar de la Puerta de Sevilla para lo que caminamos unos quince minutos.
Es el monumento más emblemático de Carmona y fue una de las fortalezas más inexpugnables de la Hispania romana. Este complejo defensivo que fusiona cartagineses, romanos y almohades, protegía el acceso principal al casco histórico. Pero…no había leído nada sobre ella y pensé que era una simple puerta, imponente, que atravesamos sin más y luego supe que era una parte de este alcázar que por ignorancia no visitamos. Más de lo mismo: se me escapan cosas. Los años. O quizás, tenemos tanta información que me siento muchas veces abrumada y no presto la suficiente atención.
Nos dirigimos al mercado de abastos y la plaza de San Fernando…cuesta arriba y con unas aceras ridículas por lo que nuestra trabajosa y calurosa ascensión se vio dificultada por los muchos coches que pasaban y que nos obligaban a detenernos…o morir atropellados.
Llegamos en primer lugar con el mercado de abastos, donde nos
encontramos con un gran patio
rectangular muy cuidado, inspirado en
las plazas mayores castellanas rodeado
por galerías porticadas con arcos de medio punto donde los distintos puestos se abrían
alrededor. Aunque los encontramos ya cerramos, pudimos ver que combinaba
puestos de venta de productos con zonas de restauración
Junto al mercado encontramos la plaza de San Fernando, corazón
de la ciudad y…otros dos errores que se
suman al anterior: no vimos la casa mudéjar del siglo XVI decorada con
azulejos, ni accederíamos al patio del Ayuntamiento para disfrutar del mosaico
de medusa, del siglo II d.C y descubierto a principios del siglo pasado.
Las calles de esta ciudad son hermosas, quizás con más personalidad que las de Ecija. De casas con fachadas encaladas, ventanales grandes enrejados, pero a mi juicio la variedad arquitectónica al algo mayor, por lo que no resultaba tan monótona como Ecija donde una casa sucedía a otra, y todas más o menos eran parecidas; aquí alternaba alguna palacio con su fachada de piedra dorada o una gran iglesia o la pared de lo que con imaginación podríamos pensar que albergaba un jardín en su interior. La diferencia no es exagerada, pero a mi me pareció esta una ciudad con más “sabor andaluz” que Ecija. Claro que aquí estamos ya en Sevilla, mientras que ayer nos encontrábamos en Córdoba.
Según escrito estas líneas observo como en el cielo están apareciendo nubarrones
grises que amenazan agua y si los pronósticos se cumplen, a partir de mañana,
así será. No sé si el agua nos dejará disfrutar de las calles de Sevilla.
Como era aún pronto, decidimos poner rumbo hacia el alcázar, construido sobre una antigua alcazaba musulmana y trasformado en palacio mudéjar en el siglo XIV. Hoy se ha convertido en Parador Nacional. En el exterior estaban realizando obras. Y nos colamos en su interior, hermoso, elegante, con el sabor de las construcciones árabes. En este Alcázar residieron temporalmente los Reyes Católicos durante su conquista de Granada.
En el exterior del recinto pudimos visitar el El Cubete, la obra más significativa de este periodo. Se trata de un baluarte circular diseñado para emplazar cañones, una innovación defensiva que marcaba el paso de la Edad Media a la Moderna.
Y de allí nos dirigimos a la Puerta de Córdoba, una de las dos puertas romanas que aún se conservan del antiguo recinto amurallado de Carmona. Servía como salida de la Vía Augusta en dirección a Córdoba.
Del siglo I d.C. presenta un
diseño similar a un arco del triunfo. En su origen tenía tres arcos: uno
central para carruajes y dos laterales para peatones. Su fisonomía actual se debe a una gran
reforma realizada a finales del siglo XVIII
que le dio esos “aires modernistas”.
Desde allí decidimos regresar, ahora en descenso suave, hasta el área
donde comimos y caímos casi desmayados para pasar la noche.
Mañana nos dirigiremos a Sevilla. No hemos encontrado ninguna área que
realmente merezca la pena de cuatro que hay. Solo una parece cumplir con
ciertos requisitos de limpieza y seguridad pero creemos que cuesta 25 o 30
euros y los comentarios son de algo ruidosa por su situación junto a la autovía
y tren, además de oírse los aviones del aeropuerto, así que hemos decidido pasar la noche aquí, más
tranquila y gratuita para mañana a
primera hora dirigirnos a este lugar.
El martes 7 de abril. Sevilla
Llevamos ya dos días en Sevilla, en un área de autocaravanas a las
afueras de la ciudad (37.4104, -5.9405 ). Fea, con servicios un poco
descuidados, espacio justo, casi que si nos descuidamos al salir nos metemos en
la autocaravana vecina, junto a la autopista, la vía del tren….y el aeropuerto,
pero tengo que decir que donde estamos nosotros, protegidos por un talud, el
ruido de la autopista no se nota. Oímos más la carretera cuando pernoctamos en
Carmona que aquí. Así que se puede descansar…que es de lo que se trata y de
estar seguros. Y otro elemento a su favor: tiene la parada del autobús 28 a la puerta que en 25 minutos nos deja
cerca de la plaza de España por 1,70 euros cada uno. Las otras áreas que miré
estaban peor puntuadas en Park4night que esta y por las fotografías parecían
más descuidadas. Para pasar una noche o dos y visitar la ciudad, está aceptable
con un Mercadona y Carrefour al otro lado de la autovía.
Cuando llegamos nos preguntó si
teníamos reserva lo que nos sorprendió. Era un martes, después de semana santa,
¿cómo voy a pensar que tengo que reservar? Pues nos dijo que porque estaban quedando
plazas libres ahora que si no posiblemente no habríamos tenido sitio. Pero en
estos dos días es cierto que el área estaba bastante llena, pero no al
completo. Pagamos 20 euros por día sin luz y sin agua potable.
Sobre las 10,30 u 11 nos acercamos a la ciudad comenzando por el parque María Luisa, que encontramos tan hermoso como siempre y lleno, lleno de turistas y eso que el tiempo estaba revuelto y el cielo cubierto de nubarrones grises, pero eso, no amedrentó a las hordas de viajeros curiosos que se movían por todo el parque.
Lo dejamos atrás y también a nuestros recuerdos con nuestros hijos…y de paso, los de mi madre cuando visitó recién casada esta ciudad con mi padre en viaje de trabajo.
Su viaje de novios consistió en acompañar a mi padre en su trabajo que esa vez le llevó a Andalucía. Él trabajaba de rotulista para la entonces denominada Compañía Española de Publicidad (C.E.P.) pintando los anuncios que luego otros compañeros colocarían en los campos de nuestras carreteras y supongo que los acompañaban para realizar retoques, supongo, porque tristemente mi padre ya no me lo puede confirmar y ellos, de alguna manera, formaron parte de la historia de este país ya que el anuncio del toro, valla publicitaria que se salvó de todos los que retiraron de las carreteras, los pintaban y colocaba su empresa. Mi pequeño homenaje a mi padre y a los que como él de forma humilde y silenciosa, lucharon para que nosotros estemos donde estamos ahora.
Pero me pierdo en mis recuerdos que ahora más que nunca se entrelazan
unos con otros. Decía que mi madre me habló cuando yo era una niña de este
lugar del que ella quedó prendada. Y ese
recuerdo, permanece aún vivo y fresco en mi memoria.
Nos dirigimos al barrio de Triana, cruzando el puente de Los Remedios y
andamos y andamos….por un sitio sin ningún atractivo ni personalidad. Angel
dijo que nos dirigiéramos al mercado de
Triana y hacia allí pusimos rumbo. Pero me dañé hace una semana las lumbares y como
ya tengo dos bonitas hernias, esto me seguía pasando factura. Caminé con un
dolor constante en la zona lumbar que solo era atenuado cuando me sentaba.
Después de unos diez minutos en un banco mojado, lo que no me importó, conseguí
que el dolor cediera y nos introdujimos en el Mercado….lamentablemente
lleno de turistas que deambulaban entre los puestos y paraban en los rincones
que había para degustar alguna tapa. Y las oleadas de turistas le quitan toda la
personalidad a este lugar, así que salimos según entramos para poner ahora
rumbo hacia el casco viejo para dar un breve paseo mientras que nos dirigíamos
a tomar de nuevo nuestro autobús.
Y dejamos la reproducción del primer cascarón de barco que dio la primera vuelta al mundo en la que partieron más de 300 marineros para regresar un puñado de 30. Y viendo el tamaño de la nave, creo que puedo afirmar que estaban muy locos, o desesperados.
Continuamos nuestro camino dejando la maestranza a nuestra izquierda y la torre
del oro a nuestra derecha y seguimos hacia la catedral. Allí sobre la
marcha y viendo una cola pequeña para entrar, decidimos visitarla.
Pese a la hora, sobre las 14, estaba llena de turistas, solos o en grupos grandes, pequeños…Aunque ya habíamos estado hace la friolera de 25 años …o más, esta inmensa catedral nos pareció majestuosa, con los fustes de sus columnas elevándose hacia el cielo y ricos altares por donde se mirara, joyas, capillas con tesoros, obras pictóricas, retablos….pero tanta ostentación comenzó a saturarme. Tanta riqueza, tanto dorado y plateado….me aturdía y empecé a perder interés.
La molestia de la espalda se convirtió en dolor e iba sentándome allí
donde iba pudiendo. Gente por todos lados, moviéndose nerviosamente aquí y allá…y
no dejo de mirar a mi alrededor y pensar que frente a tanta riqueza, hay mucha
pobreza, y que estos templos se levantaron sobre la miseria del pueblo.
Salimos al patio de los naranjos, un oasis interior que funcionaba como el patio de abluciones musulmán, desechando la idea de subir a la giralda porque ya lo habíamos hecho 25 años atrás y no le encontré mayor atractivo, así que decidimos regresar.
Atrás dejamos la fábrica de tabaco, hoy universidad, y tomamos sobre las
15 horas el autobús de regreso. Comeríamos sobre las 16 horas y pasamos la
tarde sin ganas de salir de la autocaravana esperando la noche que nos acogió
fresca y tranquila
Miércoles, 8 de Abril. Sevilla
Pese a los pronósticos, el día amanece con un cielo azul y nubes
esparcidas que no amenazan lluvia aunque decidimos coger un paraguas por un por
si acaso.
Hoy teníamos prevista la visita al Alcázar. Teníamos entradas para las
12,30 pero comenzaríamos nuestra visita
a la ciudad entrando en la fábrica de tabaco,
para continuar hasta internarnos en el barrio de Santacruz.
La vista de la giralda hoy es una maravilla, iluminada en dos de sus
cuatro caras con una preciosa y limpia luz matinal. A sus pies se agrupaban
hordas de turistas.
Nos dirigimos a la Iglesia de el Salvador por estrechas calles con mucho sabor. En algunas, tenemos suerte y apenas encontramos turistas por lo que disfrutamos mucho de ellas.
Esta iglesia es el segundo templo más grande de Sevilla, solo por detrás de la Catedral, y es considerada una de las joyas barrocas más espectaculares de España. Su interior es imponente con bóvedas altísimas y el retablo mayor es una obra maestra de madera tallada del siglo XVIII, de un tamaño y nivel de detalle asombrosos.
Al salir de la iglesia me doy cuenta de que Angel lleva la mochila abierta, de lado a lado. Como
no llevamos nada, no falta nada, pero claramente se la han abierto en un
intento de robo. Me doy cuenta de que mis precauciones no son en balde: llevo
un bolsito pequeño cruzado por delante y
en su interior el monedero cogido con un cordón al propio bolso.
Continuamos paseando por callejas y callejones de este barrio tan
peculiar y típicamente sevillano de Santa Cruz y no dejamos de ver más
de lo mismo, gente, turistas, grandes grupos con sus guías….hasta que se
acercan las 12 horas y nos dirigimos al álcazar.
Podemos entrar unos quince minutos antes de nuestra hora, e incluso lo
hacemos hasta veinte. Voy a repetir lo
mismo que hasta ahora: ingentes cantidades de turistas por todos los lados.
Somos una plaga.
Es el Palacio Real en uso más antiguo de Europa y uno de los monumentos más deslumbrantes de España. Declarado Patrimonio de la Humanidad, este complejo palaciego destaca por sus impresionantes estancias de estilo mudéjar, sus inmensos jardines de influencia árabe y renacentista, y por haber sido escenario de producciones internacionales como la serie Juego de Tronos.
Hacer una foto en cierta soledad es una misión casi imposible, pero disfrutamos de este lugar único y nos damos cuenta de que pese a haberlo visitado 25 años atrás, no guardamos recuerdos. Yo solo uno genérico de que era un sitio muy hermoso, pero ningún detalle, por lo que todo lo que vamos viendo lo voy descubriendo.
Subimos y bajamos desgranando estancias , descubriendo rincones
hermosos, únicos, admirados por la belleza de algunos de ellos como el patio de
las doncellas, en el palacio de Pedro I, construido por artesanos musulmanes de
Granada y Sevilla, cumbre del arte
mudéjar (estilo cristiano con decoración islámica).
Salimos por una exposición de carruajes, y sobre las 14 horas dimos por terminada nuestra visita. Estamos ya cansados y como no hemos encontrado ningún sitio que nos atrajera para poder comer temiendo que nos dieran lo que Angel califica como “rancho para turistas” (macarrones con pollo o similar) decidimos regresar y comer en la autocaravana.
A las 15,30 estábamos de vuelta y dedicamos la tarde a
descansar y a abastecernos de pan en el Carrefour cercano al que salimos para
estirar las piernas, aunque, sinceramente, a mi me sobró. Me siguen doliendo
mucho las lumbares.
Jueves, 9 de abril. Hacia El
Rocío, Doñana y Matalascañas
Antes de partir, procedimos a cargar y descargar agua, operación
complicada ya que en función de donde la autocaravana tenga el desagüe se puede
entrar directo o tener que maniobrar dentro del garaje para orientarla
correctamente. Además, el punto está mal mantenido y un charco de agua algo
sucia rodeaba el sumidero y el grifo. Nos tocaría dar la vuelta a la
autocaravana para poder llenar nuestro depósito. Tras la operación, salimos
rumbo a Doñana.
El segundo, fue el pago solicitado para estacionar en la ermita de la virgen, 4 euros para autocaravanas, y daba igual si se estaba 10 minutos que todo el día, así que dimos la vuelta y la dejamos al otro lado de la carretera, a unos 300 m de la ermita.Las marismas estaban preciosas. Con lo que había llovido este invierno estaban llenas y multitud de aves se alimentaban en ella.
Según nos acercamos a la ermita observamos el tercer cambio: habían construido restaurantes o chiringuitos en lo que antes era una gran explanada abierta. Ahora seguía habiendo espacio, pero era menor que años atrás.Entramos en la ermita en la que no observamos ningún cambio, al menos apreciable, muy bien cuidada.
Tras este breve encuentro con nuestro pasado, retomamos nuestro camino hacia el siguiente punto, el Centro de Interpretación de El Acebuche.
Así que nos decidimos por la senda más larga de las que había, de unos
6 km en total, y que unifica el Sendero
de la Laguna del Acebuche y el Sendero de las Lagunas del Huerto y las Pajas.
Comenzamos a caminar por pasarelas de madera en muy buen estado, pero cuando llegamos a la primera bifurcación comenzamos a echar de menos señales. Intuitivamente elegimos una pasarela y por allí nos internamos en un precioso bosque mediterráneo donde predominaban los pinos, acebuches y vegetación baja que ahora, en primavera, estaba exultante.
Pero no fuimos capaces de ver la laguna, pese a que en teoría la senda discurría
a su lado. Eche mano del google map y vi que estábamos en lo que debía ser el
borde ella, solo que el agua no existía, y había sido sustituida por diversa
vegetación baja. En los distintos observatorios distribuidos por las pasarelas
no fuimos capaces de ver nada, ni aves, ni mucho menos mamíferos. Casi que
avistamos más aves cuando salimos a pasear por el monte de nuestra casa.
Así que decepcionados llegamos a lo que era el final para regresar, dudando
de nuevo en ciertas bifurcaciones sobre cuál de ellas tomar. No puedo
comprender como después del esfuerzo de construir kilómetros de pasarelas, no
se invierte algo más en señalizar.
Atravesamos el centro de interpretación y decepcionados por su estado
de mantenimiento no solo del centro sino en general del parque, lo dejamos
atrás. Parece que lo que da dinero son las excursiones en los 4x4 que explotan
empresas privadas y eso posiblemente sea lo que se mantenga.
Ahora nos dirigimos a buscar un sitio donde pasar la noche. Primero
localizamos un aparcamiento junto a un poblado, cerca de la carretera, pero no
nos gustó su aspecto, así que seguimos hacia el camping Matalascañas (37.0995, -6.7259 ) en Mazagón,
pero allí nos pidieron 29 euros por lo que dimos la vuelta y regresamos al
camping Doñana donde había leído que cobraban 16 euros con electricidad. Si eso
era cierto, no merecía la pena buscar un aparcamiento en Mazagón donde pasar la
noche. Por ese dinero estábamos tranquilos y lo que es más importante, este
camping tenía acceso directo a la playa de Matalascañas.
Cuando llegamos confirmamos que el precio era lo leído solo que no incluía la electricidad y que el camping tenía una extensión de 1km desde la carretera a la playa, pero desde donde nos instalamos nosotros, una zona arbolada y con plataformas de cemento por si llovía, estaríamos a unos 300 m, incluidas las curvas de nivel.
El camping era gigantesco y el entorno muy hermoso, arbolado de pinos y
moreras. Había varias instalaciones como bares, pub, supermercados, piscina, la
mayoría cerradas ahora, y aunque había
gente era un lugar muy tranquilo. En la zona de las autocaravanas seríamos unas
seis u ocho.
Tras instalarnos y descansar bajamos a la playa. El trayecto se nos hizo corto y ante nosotros apareció una inmensa playa virgen que se extendía a derecha e izquierda. Según no dijeron ,30 km de longitud. Y había un grupo de jóvenes bañándose, pese a que el tiempo no invitaba. Caminamos un poco por la playa llena de conchas para regresar a darnos una estupenda ducha, cenar y descansar.
El camping es completamente recomendable, ahora, en temporada baja.
Buenas instalaciones, cuidadas, limpias, y atención amable y a un precio más
que razonable.
Viernes 10, de Abril. Huelva
Con cierta pena porque el sitio nos había encantado, dejamos el camping
para dirigirnos en primer lugar a Palos
de la Frontera, al muelle de las carabelas.
En principio me pareció una tontería, pero una vez que estuvimos allí
nos resultó muy interesante.
En el aparcamiento del muelle había un grupo nutrido de autocaravanas y junto a ellas dejamos la nuestra.
Allí en el muelle están las
reproducciones de las tres Carabelas y
comenzamos por la mayor, la Santa María capitaneada por Colón. Consta de
almacén, cocina (una simple olla), bodega
con los barriles de agua y demás enseres y el camarote del capitán, el
único sitio un poco más “acogedor”. Dado
su escaso tamaño, se visita rápido En esta carabela cabrían unos 40 hombres. Sinceramente, no sé cómo,
pero lo hacían.
Después subimos a La Pinta y a La Niña, esta última la más pequeña de todas con capacidad para unos 20 hombres y por supuesto ninguna de las dos tenía algo parecido a un camarote.
En fin, unos locos o desesperados que nos
hicieron la putada –con perdón- de descubrir América y traer lo que ahora
tenemos: un loco a los mandos o mejor dicho, un gorila con pistolas que tiene
al mundo entero en jaque continuo, pero bueno, eso no viene al caso. Es una
broma, no sé si algo macabra que no pretende quitar ningún mérito ni
reconocimiento a unos hombres que se lanzaron cinco siglos atrás a lo
desconocido arriesgando sus vidas para ello.
En la dársena donde están las carabelas esta la recreación de un barrio
medieval imitando el puerto de Palos en
el siglo XV, con almacenes, tabernas y puestos artesanos
De aquí pusimos rumbo a las Marismas del Odiel, al Centro de Interpretación. Desde allí pudimos dar un paseo por la zona de las salinas donde contemplamos los flamencos, sempiternos en estos lugares, alguna garcilla, y unos patos que no supimos identificar y muchas “piedras que se mueven” como decía Angel para referirse a los cangrejos.
Retomamos la carretera de las
marismas hasta el final pero apenas pudimos ver un par de espátulas y algún que
otro correlimos. Como el paisaje no resultaba muy acogedor, nos limitamos a comer, descansar para poner
rumbo ahora al área Camperpart El Alamo
(37.4414, -6.7963), un lugar estupendo, cuidado y encantador con varias
instalaciones que por 13 euros que incluye una estupenda ducha de agua caliente
y donde pasaremos esta noche para acercarnos mañana al Dolmen del Soto de Trigueros,
a ver si llegamos porque parece que la carretera no está en muy buen estado
aunque nos han asegurado que con cuidado no tendremos mayores problemas.
Sábabdo, 11 de abril. Dolmen de
soto de Trigueros
El día es espléndido y cuando vienen los dueños del área aprovecho para
preguntarles por el acceso al dolmen de Soto de Trigueros. Y no me recomienda que
vaya por la carretera que la oficina de turismo me había indicado. Me dice que
elija otra, que es muy estrecha pero que tiene buen firme. Y me lo muestra a
través del google map seleccionando el itinerario en “bicicleta” a través de la HU 3107.
Un poco intranquilos por desconocer a que nos enfrentábamos,
emprendimos nuestro camino, primero hacia Beas y luego tomando ese camino
asfaltado. Y si bien es cierto que el firme está en buen estado, también lo es
que es muy estrecha, tanto que dudo de que quepamos un coche y nosotros y temo
por si nos encontramos con un tractor. Pero el trayecto es corto y enseguida
damos con el final y como si hubiera sido premonitorio, en el cruce aparece un
tractor. Es decir, haberlos trabajando, “hailos” pero hemos tenido suerte. Ahora
la carretera se ensancha y en pocos kilómetros damos con la desviación al dolmen, una pista
ancha con gravilla y en buen estado que en pocos minutos nos deja en el pequeño
aparcamiento frente a la verja de entrada. Transcurridos tan solo unos minutos
aparece la joven responsable y antes de la hora establecida, las 11,30, nos da
paso.
Comenzamos con un video de unos 10’ que sinceramente, se hace algo
pesado, y a mi juicio quizás le falte algún gráfico o ilustración que nos
cuente como ha sido construido este enterramiento y lo pueda hacer más ameno.
Tras estos minutos, pasamos a visitar el dolmen. Frente a nosotros
aparece una pequeña elevación redonda, un montículo suave, grande y a través de
una apertura cuadrada nos asomamos a esta cavidad.
Este Dolmen es uno de los
monumentos megalíticos más importantes y sorprendentes de Europa. Este
impresionante sepulcro de corredor data de la Edad del Cobre (Calcolítico), y
tiene entre 4.500 o 5.000 años.
El corredor por el que accedemos está levemente iluminado y está formado por enormes piedras verticales con una longitud de unos 21,5 metros. Su altura y anchura van aumentando a medida que se avanza hacia la cámara funeraria.
Algunas de estas piedras verticales presentan gravados (ortostatos) y pinturas prehistóricas. Representan figuras humanas, puñales, hachas y formas geométricas.
Llegados a la cámara central observamos su tamaño y el túnel por el que hemos entrado y por el que entra la luz del exterior.
Está perfectamente orientado hacia el este. Durante los equinoccios de
primavera y otoño, los primeros rayos del sol del amanecer entran por la puerta
y recorren todo el pasillo hasta iluminar el fondo de la cámara.
Caminamos hacia la salida, pero atraídos de nuevo por la grandeza de lo
que vemos, y aprovechando la soledad, regresamos de nuevo hacia la cámara
disfrutando lentamente y una vez más, de este mágico lugar.
Ahora ya salimos y tratamos de
observar con detenimiento su exterior. Todo el pasaje subterráneo está cubierto
por una colina artificial de tierra y piedras (túmulo) que tiene unos 60 metros
de diámetro y 3,5 metros de altura, pero no podemos apreciarlo. Quizás sobre
una plataforma elevada se podría hacer. Un
grupo algo más nutrido, toma ahora el relevo.
En soledad, afortunadamente dada su estrechez, llegamos a Niebla y aparcamos al pie de sus
murallas. Nos encontramos ante una
espectacular ciudad fortificada
famosa por albergar el mayor y mejor conservado recinto amurallado de
origen almohade de Europa. Ubicada sobre una colina junto al singular Río
Tinto, esta joya histórica cuenta con más de 3.000 años de historia, habiendo
sido habitada por tartessos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos.
Una muralla rojiza rodea por completo el casco histórico a lo largo de
2 kilómetros de perímetro. Cuenta con 40 torreones defensivos y 5 grandes
puertas fortificadas, entre las que destacan la Puerta del Socorro y la Puerta
de Sevilla.
Llegamos a una pequeña y tranquila plaza, desierta, quizás por la
lluvia que ha comenzado a caer y esperamos frente a la puerta de acceso a un
patio pequeño que está cerrada con una cadena y que indica que llamemos para
visitarla tocando una campanita. Enseguida sale un joven y nos unimos a unas
seis personas e iniciamos una visita guiada.
Este singular templo católico fue levantado sobre la estructura de una antigua mezquita mayor andalusí, de la cual todavía conserva el patio de abluciones, pequeño pero muy hermoso, y parte del minarete que resulta especialmente interesante ya que reúne historia desde los visigodos, pasando por los romanos, los musulmanes, románico y gótico lo que lo convierte un crisol de culturas.
Dejamos la iglesia para dirigirnos al
Castillo de los Guzmanes , una imponente fortaleza construida
sobre cimientos romanos y un antiguo alcázar árabe. Nos cuesta encontrar la
entrada y lo hacemos con tan solo 45 minutos para su cierre por lo que nos
dijeron que no nos daría tiempo. Pero esto no es la primera vez que nos pasa y
resolvemos estas situaciones de forma rápida impulsados por la necesidad y
practicidad. No vamos a regresar así que la decisión es fácil: o no ver nada o
echarlo un vistazo rápido y superficial.
Elegimos la última. En su interior se pueden ver las recreaciones de
sus estancias y las mazmorras. Es un
lugar interesante sobre todo los niveles inferiores que en su día fueron
prisión. Y realizamos la visita en 20 minutos.
Regresamos a la autocaravana pero antes localizamos un supermercado
“Día” y nos surtimos de pan y alguna cosilla más para poner rumbo a Monesterio.
Atrás dejamos Sevilla y circulamos por la autovía que se abre paso entre las dehesas extremeñas, espléndidas en
primavera, para llegar sobre las 5 de la tarde al área de autocaravanas
(38.0939, -6.2773). Nos quedamos en el exterior, en un lateral, que nos pareció
más atractivo que el interior.
Nada más llegar se dejó caer una
buena granizada que cesó en poco tiempo. Me sorprendió ver que la autocaravana
francesa de al lado tenía unos pololos femeninos tendidos en su parte trasera.
Me molesta que se dejen su educación y normas de comportamiento en la frontera
y vengan aquí a hacer lo que no hacen en su país, así que descaradamente salí
de la autocaravana y me aseguré de que viera como hacía fotografías de los pololos
tendidos. Al rato, salió a recogerlos.
Y sin otra novedad, cayó la noche, tranquila y plácida hasta la mañana
siguiente.
Domingo 12 de Abril, Zafra
Por la noche se ha disparado la calefacción por primera vez en estos
días. Y es que la temperatura ha bajado hasta los 5 ºC. Hemos puesto rumbo a Zafra a donde hemos llegado en una fría
mañana dominical. Dejamos la autocaravana en el área para dirigirnos a su casco
histórico por calles desiertas a las 10,30 de la mañana.
Aquí habíamos estado años atrás pero solo de paso y recordábamos la
plaza de toros donde se ubica el área, céntrica pero sin ningún atractivo.
Caminando unos cinco minutos llegamos a un gran plaza, la plaza Grande, espaciosa, alegre, sencilla y de allí a la otra cercana, más pequeña, con mucho encanto y porticada, la plaza chica. No se rompen la cabeza con los nombres de las plazas.
Ambas plazas medievales son el auténtico corazón social de la ciudad y se conectan entre sí a través del Arquillo del Pan.
Nos adentramos entonces por calles y callejones con sus fachadas
encaladas, sus ventanas enrejadas y sus balcones en los que colgaban los geranios
y claveles. Parece que el nombre de “la
Sevilla chica”, la describe bien.
Llegamos a la puerta de Jerez y la atravesamos para dirigirnos luego a la del Cubo. Ambas son las antiguas puertas que daban acceso a la ciudad a través de la muralla medieval del siglo XV.
En nuestro regreso encontramos la Iglesia de la Candelaria abierta así
que aprovechamos para hacer una muy breve visita ya que se estaba oficiando una
misa.
De allí, de nuevo por sus estrechas calles pusimos rumbo al convento de las Clarisas en busca de sus dulces pero en el google map estaban mal localizado y cuando llegamos al punto indicado no encontramos nada así que tuvimos que preguntar. Encontrado, nos surtimos de dulces, que nos supieron, como siempre, a gloria. Es un pequeño vicio del que por ahora, no conseguimos privarnos.
Regresamos haciendo una breve parada en lo que hoy es el Parador Nacional de Zafra y que en su
día fue el Palacio de los Duques de Feria,
un imponente alcázar fortificado del siglo XV. Su exterior presenta un aspecto militar con torreones circulares.
Dejamos atrás esta ciudad para dirigirnos ahora a los Santos de Maimona al Capricho de Cotrina.
Ayer había reservado la visita que en un principio nos la dieron para las 17
horas, pero cuando dije que estábamos de
paso y que a esa hora no nos vendría bien, nos la cambiaron por las 11,30.
Esta construcción es popularmente conocida como el "Gaudí de
Extremadura" o el "Gaudí extremeño" debido a su asombroso
parecido con las obras artísticas de Antoni Gaudí. Y lo más curioso de todo, no
supo de él hasta que tenía muy avanzada su construcción.
Un nutrido grupo nos reunimos a sus puertas y a la hora en punto nos recibió Pilar, la hija del autor de este capricho y a través de ella fuimos desgranando las distintas rincones exteriores.
Su creador, Francisco González Gragera (apodado "Cotrina"), comenzó a levantar este palacio de cuento en
1988 y lo hizo para cumplir el deseo de su hija menor, que quería una casa de
campo "distinta de las demás". Francisco, que era albañil de profesión,
realizó toda la obra de manera totalmente artesanal y guiado únicamente por su
propia imaginación, sin planos técnicos ni estudios previos de arquitectura.
Lo primero que destaca de todo el edificio es el uso masivo del trencadís, una técnica modernista que consiste en recubrir las superficies con mosaicos hechos de trozos irregulares de azulejos y cerámicas de colores vivos, muy similar sino igual, que en la obra de Gaudí en el parque Güell de Barcelona. Posiblemente un experto podría aportar diferencias, pero a nuestros ojos parecía diseñada y llevada a cabo por el mismo autor o misma escuela.
Comenzamos por el exterior, todo un jardín de flores y plantas hechas
de trozos de azulejos de colores, una piscina encantadora, barbacoa, un banco
que nada tiene que envidiar a los del parque
Güell y como he mencionado antes, no supo nada de Gaudí y solo cuando
llevaba su obra avanzada fue cuando le hablaron de él y solo entonces hizo un
viaje a Barcelona para conocer su obra.
Y al igual que en el modernismo catalán, la edificación carece de
líneas rectas. Predominan las formas redondeadas, las cúpulas sinuosas, las
escaleras fantásticas y figuras ornamentales integradas en los muros. Una obra
de fantasía y color que entra por todos los sentidos.
Nos enseñó los materiales que utilizaba, azulejo cortado a mano, los moldes, hueveras que rellenaba de yeso y luego iba colocando uno a uno en el techo, macarrones de la luz, material de plástico sacado de los botellones de zafra,…todo, todo era material reciclado.
Esta parte exterior incluye un estanque situado en la parte superior diseñado para enfriar la casa, así como una cascada que cae hacia la piscina junto a una zona de horno-barbacoa. Farolas decorativas de llamativos colores se sitúan aquí y allá.
El interior es sencillo, pero lleno de color y nos transporta al mismo universo
de fantasía y surrealismo del exterior. Y como dice nuestra guía que le
dijeron: es una casa con “alma”, y es verdad.
La vivienda cuenta con una cocina, habitaciones en el interior de los
torreones y un salón, adaptando los servicios comunes a las paredes curvas del
edificio. La chimenea, por ejemplo, está rematada en lo alto con la figura de
una tortuga.
En una de las estancias encontramos al marido de Pilar, yerno de Francisco, pintando pacientemente con un pincelito líneas plateadas en un techo.
Pasamos entonces por turnos a un pasillo que conecta el salón con el dormitorio principal. Este pasillo es una de las grandes genialidades de la casa.
Se trata de un angosto y sinuoso corredor elevado de 12 metros de largo con paredes de color salmón/naranja decoradas con flores de cerámica simulando "el estómago del gusano”.
Es…me resulta muy difícil encontrar las palabras que describan la obra
de este artista, un genio no reconocido. Está todo sin terminar, quedan muchas
horas de trabajo y seguramente quede inconclusa a la muerte de sus hijos y
parece que no hay nadie que tome el relevo.
Otro detalle encantador son las persianas de las ventanas que simulan
alas de mariposas. Son únicas, como todos los detalles de este singular y
maravilloso lugar que parece salido de un cuento.
Toda la obra es una muestra de ingenio y maestría de una persona sin
ningún estudio y que tan solo con su imaginación desbordante pudo dar vida a un
proyecto similar. Nos dijo que venían arquitectos a admirar esta obra, que se
sorprendían por cómo había conseguido algunos efectos, por ejemplo unas gotas
redondas en las fachadas que estaban hechas con una cafetera, una a una.
Una de las curiosidades técnicas más sorprendentes del interior es su
aislamiento térmico. Francisco construyó un estanque de agua directamente sobre
el techo del salón y que pudimos ver en el exterior, en la parte superior. Este
estanque absorbe el impacto del sol y enfría de forma natural las estancias de
la vivienda sin necesidad de sistemas de aire acondicionado convencionales
De nuevo en el exterior, descubrimos el gran gusano: Una estructura tubular suspendida
y sostenida por lo que simulan las
pequeñas patas del animal y que conecta visualmente el salón con el dormitorio
principal desde la terraza. Podemos
apreciar su cabeza, con las antenas y el cuerpo.
Un lujo, una maravilla que nos deja casi en shock porque no esperábamos encontrar esto aquí, tal profusión de imaginación, fantasía, ingenio, trabajo, paciencia a la que aún seguían dedicando horas los fines de semana porque el día a día exige trabajar para comer. Y es que Francisco falleció en 2016 sin ver terminada su obra. Actualmente, sus hijos y su yerno continúan con los trabajos y la decoración del recinto.
La visita es gratuita aunque los donativos para su mantenimiento y
finalización son bien aceptados.
Tras la finalización de la visita, me acerqué a Pilar para manifestarle mi sorpresa y admiración y le dije que conocíamos la obra de Gaudi, pero que esto era absolutamente impresionante y ella dijo que ante Gaudí “se quitaba el sombrero” a lo que la respondí que yo lo hacía la revés: me quitaba el sombrero ante su padre con reverencia incluida. Y es que Gaudi era rico, tuvo formación y todos los recursos del mundo para llevar a cabo su obra. El solo pensaba y los demás ejecutaban. Este hombre no tuvo estudios de ningún tipo, ni dinero, ni recursos, ni medios, ni reconocimiento. Tan solo su ilusión, su imaginación y sus propias manos . Para mi era mucho más admirable.
Conversando con Angel le dije
que a veces creía en la existencia de la
reencarnación y si era así, Gaudi se había reencarnado en este buen hombre y si
antes era rico, poderoso, afamado y clasista, ahora era pobre, sin influencia y
un sencillo albañil. Sería una ironía del destino.
Dejamos atrás este mágico lugar para dirigirnos al área de Mérida donde nos encontramos ahora, fuera, porque tan solo pretendemos pasar la noche para mañana dirigirnos a Boadilla dando por terminado nuestra breve escapada andaluza.



















