TRAZOS DE SEVILLA, HUELVA Y BADAJOZ

Regresamos a Sevilla 25 años después de cuando lo hicimos por primera vez. En aquel entonces, estrenamos ilusionados nuestra primera camper, nuestra recordada Volkswagen california en la que hicimos muchos  kilómetros recorriendo España y Europa. Y en aquel espacio tan reducido, sin las comodidades de las que disfrutamos ahora, viajamos cuatro personas, nosotros y nuestros dos hijos que entonces tenían 10 y 13 años casi recién cumplidos. Pero el reducido tamaño no nos importó, solo poder viajar juntos y hacerlo con mayor comodidad que con una tienda de campaña como lo hicimos en el verano anterior. Entonces no había áreas y nos apañábamos en camping y como podíamos, pero eso era completamente secundario. 

Aquella  Semana Santa de hace 25 años  estrenamos nuestra camper de segunda mano, en un viaje en el que visitaríamos  las provincias de Sevilla y Huelva,  regresando  por Cáceres.  Muchas cosas han ocurrido desde entonces, mucho ha cambiado nuestra vida. Casi me parece que fue…otra vida distinta.  Ahora nuestros hijos vuelan solos y somos abuelos de un precioso niño de 22 meses.

Estamos en el área de Carmona a 30 km de Sevilla, en una calurosa tarde de primavera. Salimos ayer de Boadilla con destino a Ecija, ciudad por la que habremos pasado más de una vez  y que aún no conocíamos.

El domingo día 5 de Abril.

Y ayer pernoctamos en el área de Ecija (37.5424, -5.0892)   que nos pareció estupenda, con parcelas amplias, céntrica y al lado del Mercadona, gratuita aunque preparada para luz y como aun no funciona hay quien se queja de eso.  Parece que les tienen que regalar hasta la luz que gasten para luego contemplar con enojo como unos holandeses han decidido tomar el sol por lo que han sacado sus sillas y las han puesto en medio de la acera por la que transitan los vecinos mientras que se toman un cervecita bien fresca. Y todo esto a dos metros de un banco de madera donde si quieren tomar el sol sin molestar  y respetando las normas básicas de uso de la instalación. Bueno, algún día, ignoro cuando, dejaré de enfadarme por estas cosas y de tener ganas de batalla. Pero esta vez, me he callado aunque he dejado una nota en la aplicación de park4night.

Caminamos hacia el centro de la localidad por calles con  sabor andaluz: casitas bajas, de fachadas encaladas,  amplios ventanales enrejados con coloridas cornisas color burdeos y bordes dorados.  

Estrechas calles tapizadas aun con los restos de miles de gotas de cera roja que caerían de los pasos de semana santa ese mismo día por la mañana o en los anteriores.

Andamos disfrutando del sosiego de estas calles descubriendo en el cielo las siluetas recortadas de las numerosas torres de ladrillo y azulejo que reflejan el sol de la tarde,  hasta llegar a la plaza de España, grande, luminosa donde en una de sus esquinas se arracimaban los lugareños disfrutando del “tardeo”. Nos acercamos a la iglesia de Santa María, pero nos impidieron el paso porque estaban recogiendo. De allí visitamos el exterior del palacio de Peñaflor  y Casa Mirador del Gremio de la Seda

El primero, del siglo XVIII y con una gran fachada curva de casi  60 metros  decorada con  unos  hermosos frescos a modo de trampantojos pero  bastante deteriorados,  y un impresionante balcón corrido que se adapta al trazado de la calle, con cierto aspecto de  abandono aunque imponente. Su interior estaba cerrado por lo que no pudimos visitarlo.

La Casa Mirador del Gremio de la Seda, también del XVIII, tiene igualmente una  fachada barroca con arquerías abiertas y una rica decoración de pinturas murales con motivos florales y vegetales que al haber sido restaurados recuperaron sus vivos colores originales y  otros  detalles pictóricos.

Y es que esta ciudad vivió  un gran auge durante el siglo XVIII, donde los gremios de la seda y el lino eran pilares económicos fundamentales. Esta casa funcionaba como sede y lugar donde los comerciantes cerraban tratos de venta nacionales e internacionales.

Disfrutando de las torres que se elevaban  coloridas hacia un cielo azulado desde distintos ángulos , emprendimos el regreso al área, de nuevo, recorriendo calles estrechas, tranquilas, de encaladas fachadas, amplios ventanales,  y asomándome curiosa, de vez en cuando y durante unos segundos, a admirar esos patios interiores llenos de verdor y paz, hasta llegar al área.

Allí nada que destacar, excepto descansar un poco, cenar y afrontar la noche que transcurrió  tranquila.

El lunes 6 de abril. Carmona

Hoy pensamos regresar a visitar la Iglesia de Santa Maria y el Palacio de Justicia que estaban ayer cerrados. Pero antes hicimos una breve visita al Mercadona para abastecernos de pan, fresas (a mitad de precio que en Boadilla) y subsanar algún olvido que otro. El Convento de los Descalzos permanecía cerrado hasta el martes.

En  escasos diez minutos estábamos frente a la fachada del Palacio de Justicia conocido popularmente como la Casa de las Tomasas. Pedimos permiso a la Guardia Civil que no puso ningún problema y admiramos el interior de  este  singular edificio construido a principios del siglo XX. A diferencia de otros palacios barrocos de la ciudad, este destaca por su exuberante decoración neonazarita inspirada en la Alhambra de Granada, fruto de la admiración que sus antiguas propietarias, las hermanas "Tomasas", sentían por el monumento.

De nuevo en la Iglesia de Santa Maria visitamos su interior, pero nuestro objetivo era la capilla de Santísimo Sacramento que encontramos cerrada y que no podían abrir ya que estaba con todos los artilugios de la semana santa, y el párroco, único que podría hacerlo, no estaba.


Así que lamentando no poder disfrutar de esa obra única, regresamos para poner rumbo a Carmona, a su área (37.4780, -5.6500) donde estamos ahora.

La entrada es un poco confusa, así que hay que utilizar el sentido común pero es muy buena aunque junto a la carretera por la que hasta ahora, no dejan de pasar coches. Aunque por la noche no nos enteramos, por la tarde resultó algo ruidosa.

Nos preparamos para hacer una breve visita y nos dirigimos en primer lugar al Alcázar de la Puerta de Sevilla para lo que caminamos unos quince minutos.  

Es el monumento más emblemático de Carmona y fue una de las fortalezas más inexpugnables de la Hispania romana. Este complejo defensivo que fusiona cartagineses, romanos y almohades,  protegía el acceso principal al casco histórico. Pero…no había leído nada sobre ella y pensé que era una simple puerta, imponente, que atravesamos sin más y luego supe que era una parte de este alcázar que por ignorancia no visitamos. Más de lo mismo: se me escapan cosas. Los años. O quizás, tenemos tanta información que me siento muchas veces abrumada y no presto la suficiente atención.

Nos dirigimos al mercado de abastos y la plaza de San Fernando…cuesta arriba y con unas aceras ridículas por lo que nuestra trabajosa y calurosa ascensión  se vio dificultada por los muchos coches que pasaban y que nos obligaban a detenernos…o morir atropellados.

Llegamos en primer lugar con el mercado de abastos, donde nos encontramos con  un gran patio rectangular  muy cuidado, inspirado en las plazas mayores castellanas  rodeado por galerías porticadas con arcos de medio punto  donde los distintos puestos se abrían alrededor. Aunque los encontramos ya cerramos, pudimos ver que combinaba puestos de venta de productos con zonas de restauración   

Junto al mercado encontramos la plaza de San Fernando, corazón de la ciudad  y…otros dos errores que se suman al anterior: no vimos la casa mudéjar del siglo XVI decorada con azulejos, ni accederíamos al patio del Ayuntamiento para disfrutar del mosaico de medusa, del siglo II d.C y descubierto a principios del siglo pasado.

Las calles de esta ciudad son hermosas, quizás con más personalidad que las de Ecija. De casas con fachadas encaladas, ventanales grandes enrejados, pero a mi juicio la variedad arquitectónica al algo mayor, por lo que no resultaba tan monótona  como Ecija donde una casa sucedía a otra, y todas más o menos eran parecidas; aquí alternaba alguna palacio con su fachada de piedra dorada o una gran iglesia o la pared de lo que con imaginación podríamos pensar que albergaba un jardín en su interior. La diferencia no es exagerada, pero a mi me pareció esta una ciudad con  más “sabor andaluz” que Ecija. Claro que aquí estamos ya en Sevilla, mientras que ayer nos encontrábamos en Córdoba.

Según escrito estas líneas observo como  en el cielo están apareciendo nubarrones grises que amenazan agua y si los pronósticos se cumplen, a partir de mañana, así será. No sé si el agua nos dejará disfrutar de las calles de Sevilla.

Como era aún pronto, decidimos poner rumbo hacia el alcázar, construido sobre una antigua alcazaba musulmana y trasformado en palacio mudéjar en el siglo XIV. Hoy se ha convertido  en Parador Nacional. En el exterior estaban realizando obras. Y nos colamos en su interior, hermoso, elegante, con el sabor de las construcciones árabes.  En este Alcázar residieron temporalmente los Reyes Católicos durante su conquista de Granada.

En el exterior del recinto pudimos visitar el El Cubete, la obra más significativa de este periodo. Se trata de un baluarte circular diseñado para emplazar cañones, una innovación defensiva que marcaba el paso de la Edad Media a la Moderna.


Y de allí nos dirigimos a la Puerta de Córdoba,  una de las dos puertas romanas que aún se conservan del antiguo recinto amurallado de Carmona.  Servía como salida de la Vía Augusta en dirección a Córdoba.

Del siglo I d.C. presenta un diseño similar a un arco del triunfo. En su origen tenía tres arcos: uno central para carruajes y dos laterales para peatones.  Su fisonomía actual se debe a una gran reforma realizada a finales del siglo XVIII  que le dio esos “aires  modernistas”. 

Desde allí decidimos regresar, ahora en descenso suave, hasta el área donde comimos y caímos casi desmayados para pasar la noche.

Mañana nos dirigiremos a Sevilla. No hemos encontrado ninguna área que realmente merezca la pena de cuatro que hay. Solo una parece cumplir con ciertos requisitos de limpieza y seguridad pero creemos que cuesta 25 o 30 euros y los comentarios son de algo ruidosa por su situación junto a la autovía y tren, además de oírse los aviones del aeropuerto, así  que hemos decidido pasar la noche aquí, más tranquila y gratuita  para mañana a primera hora dirigirnos a este lugar.

El martes 7 de abril. Sevilla

Llevamos ya dos días en Sevilla, en un área de autocaravanas a las afueras de la ciudad (37.4104, -5.9405 ). Fea, con servicios un poco descuidados, espacio justo, casi que si nos descuidamos al salir nos metemos en la autocaravana vecina, junto a la autopista, la vía del tren….y el aeropuerto, pero tengo que decir que donde estamos nosotros, protegidos por un talud, el ruido de la autopista no se nota. Oímos más la carretera cuando pernoctamos en Carmona que aquí. Así que se puede descansar…que es de lo que se trata y de estar seguros. Y otro elemento a su favor: tiene la parada del autobús  28 a la puerta que en 25 minutos nos deja cerca de la plaza de España por 1,70 euros cada uno. Las otras áreas que miré estaban peor puntuadas en Park4night que esta y por las fotografías parecían más descuidadas. Para pasar una noche o dos y visitar la ciudad, está aceptable con un Mercadona y Carrefour al otro lado de la autovía.

Cuando llegamos nos preguntó  si teníamos reserva lo que nos sorprendió. Era un martes, después de semana santa, ¿cómo voy a pensar que tengo que reservar? Pues nos dijo que porque estaban quedando plazas libres ahora que si no posiblemente no habríamos tenido sitio. Pero en estos dos días es cierto que el área estaba bastante llena, pero no al completo. Pagamos 20 euros por día sin luz y sin agua potable.

Sobre las 10,30 u 11 nos acercamos a la ciudad comenzando por el parque María Luisa, que encontramos tan hermoso como siempre y lleno, lleno de turistas y eso que el tiempo estaba revuelto y el cielo cubierto de nubarrones grises, pero eso, no amedrentó a las hordas de viajeros curiosos que se movían por todo el parque.


Lo dejamos atrás y  también a nuestros recuerdos con nuestros hijos…y de paso, los de mi madre cuando visitó recién casada esta ciudad con mi padre en viaje de trabajo. 

Su viaje de novios consistió en acompañar a mi padre en su trabajo que esa vez le llevó a Andalucía. Él trabajaba de rotulista  para la entonces denominada Compañía Española de Publicidad (C.E.P.) pintando los anuncios que luego otros compañeros colocarían en los campos de nuestras carreteras y supongo que los acompañaban para realizar retoques, supongo, porque tristemente mi padre ya no me lo puede confirmar y ellos, de alguna manera, formaron parte de la historia de este país ya que el anuncio del toro, valla publicitaria que se salvó de todos los que retiraron de las carreteras, los pintaban y colocaba su empresa. Mi pequeño homenaje a mi padre y a los que como él de forma humilde y silenciosa, lucharon para que nosotros estemos donde estamos ahora.

Pero me pierdo en mis recuerdos que ahora más que nunca se entrelazan unos con otros. Decía que mi madre me habló cuando yo era una niña de este lugar  del que ella quedó prendada. Y ese recuerdo, permanece aún vivo y fresco en mi memoria.

Nos dirigimos al barrio de Triana, cruzando el puente de Los Remedios y andamos y andamos….por un sitio sin ningún atractivo ni personalidad. Angel dijo que nos dirigiéramos al mercado  de Triana y  hacia allí pusimos rumbo.  Pero me dañé hace una semana las lumbares y como ya tengo dos bonitas hernias, esto me seguía pasando factura. Caminé con un dolor constante en la zona lumbar que solo era atenuado cuando me sentaba. Después de unos diez minutos en un banco mojado, lo que no me importó, conseguí que el dolor cediera y nos introdujimos en el Mercado….lamentablemente lleno de turistas que deambulaban entre los puestos y paraban en los rincones que había para degustar alguna tapa. Y las oleadas de turistas le quitan toda la personalidad a este lugar, así que salimos según entramos para poner ahora rumbo hacia el casco viejo para dar un breve paseo mientras que nos dirigíamos a tomar de nuevo nuestro autobús.

Y dejamos la  reproducción del primer cascarón de barco que dio la primera vuelta al mundo en la que partieron más de 300 marineros para regresar un puñado de 30. Y viendo el tamaño de la nave, creo que puedo afirmar que estaban muy locos, o desesperados.

Continuamos nuestro camino dejando  la maestranza a nuestra izquierda y la torre del oro a nuestra derecha y seguimos hacia la catedral. Allí sobre la marcha y viendo una cola pequeña para entrar, decidimos visitarla.

Pese a la hora, sobre las 14, estaba llena de turistas, solos o  en grupos grandes, pequeños…Aunque ya habíamos estado hace la friolera de 25 años …o más, esta inmensa catedral nos pareció majestuosa, con los fustes de sus columnas elevándose hacia el cielo y ricos altares por donde se mirara, joyas, capillas con tesoros, obras pictóricas, retablos….pero tanta ostentación comenzó a saturarme. Tanta riqueza,  tanto dorado y plateado….me aturdía y empecé a perder interés.

Construida en el siglo XV sobre los restos de la antigua Mezquita , es la catedral gótica  más grande del mundo y el tercer templo más grande de la cristiandad. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta imponente estructura destaca por albergar la famosa torre de la Giralda, el Patio de los Naranjos y la tumba de Cristóbal Colón.

La molestia de la espalda se convirtió en dolor e iba sentándome allí donde iba pudiendo. Gente por todos lados, moviéndose nerviosamente aquí y allá…y no dejo de mirar a mi alrededor y pensar que frente a tanta riqueza, hay mucha pobreza, y que estos templos se levantaron sobre la miseria del pueblo.

Nos sentamos frente al espectacular retablo del altar mayor,  considerado el más grande y espectacular de toda la cristiandad.  Impresionante, tanto, que hasta marea tanta profusión de formas esculpidas, doradas, fustes, capiteles, santos, santas..…  

Salimos al patio de los naranjos, un oasis interior que funcionaba como el patio de abluciones musulmán, desechando la idea de subir a la giralda  porque ya lo habíamos hecho 25 años atrás y no le encontré mayor atractivo, así que decidimos regresar.


Atrás dejamos la fábrica de tabaco, hoy universidad, y tomamos sobre las 15 horas el autobús de regreso. Comeríamos sobre las 16 horas y pasamos la tarde sin ganas de salir de la autocaravana esperando la noche que nos acogió fresca y tranquila

Miércoles, 8 de Abril. Sevilla

Pese a los pronósticos, el día amanece con un cielo azul y nubes esparcidas que no amenazan lluvia aunque decidimos coger un paraguas por un por si acaso.

Hoy teníamos prevista la visita al Alcázar. Teníamos entradas para las 12,30  pero comenzaríamos nuestra visita a la ciudad  entrando en la fábrica de tabaco, para continuar hasta internarnos en el barrio de Santacruz.

La vista de la giralda hoy es una maravilla, iluminada en dos de sus cuatro caras con una preciosa y limpia luz matinal. A sus pies se agrupaban hordas de turistas.

Nos dirigimos a la Iglesia de el Salvador por estrechas calles con mucho sabor. En algunas, tenemos suerte y apenas encontramos turistas por lo que disfrutamos mucho de ellas.

Esta iglesia   es el segundo templo más grande de Sevilla, solo por detrás de la Catedral, y es considerada una de las joyas barrocas más espectaculares de España. Su  interior es  imponente con bóvedas altísimas y el retablo mayor es una obra maestra de madera tallada del siglo XVIII, de un tamaño y nivel de detalle asombrosos.

Al salir de la iglesia me doy cuenta de que Angel  lleva la mochila abierta, de lado a lado. Como no llevamos nada, no falta nada, pero claramente se la han abierto en un intento de robo. Me doy cuenta de que mis precauciones no son en balde: llevo un bolsito pequeño cruzado  por delante y en su interior el monedero cogido con un cordón al propio bolso.

Continuamos paseando por callejas y callejones de este barrio tan peculiar y típicamente sevillano de Santa Cruz y no dejamos de ver más de lo mismo, gente, turistas, grandes grupos con sus guías….hasta que se acercan las 12 horas y nos dirigimos al álcazar.

Podemos entrar unos quince minutos antes de nuestra hora, e incluso lo hacemos hasta veinte. Voy  a repetir lo mismo que hasta ahora: ingentes cantidades de turistas por todos los lados. Somos una plaga.

Es el Palacio Real en uso más antiguo de Europa y uno de los monumentos más deslumbrantes de España. Declarado Patrimonio de la Humanidad, este complejo palaciego destaca por sus impresionantes estancias de estilo mudéjar, sus inmensos jardines de influencia árabe y renacentista, y por haber sido escenario de producciones internacionales como la serie Juego de Tronos.

Hacer una foto en cierta soledad es una misión casi imposible, pero disfrutamos de este lugar único y nos damos cuenta de que pese a haberlo visitado 25 años atrás, no guardamos recuerdos. Yo solo uno genérico de que era un sitio muy hermoso, pero ningún detalle, por lo que todo lo que vamos viendo lo voy  descubriendo.

Comenzó como un fuerte cordobés en el siglo X, se transformó en un gran palacio islámico y, tras la reconquista, los reyes cristianos añadieron sus propios palacios.  De ahí que sea un lugar único donde se mezcla el arte árabe, con el gótico y el renacentista.

Subimos y  bajamos  desgranando estancias , descubriendo rincones hermosos, únicos, admirados por la belleza de algunos de ellos como el patio de las doncellas, en el palacio de Pedro I, construido por artesanos musulmanes de Granada y Sevilla,  cumbre del arte mudéjar (estilo cristiano con decoración islámica).

Terminamos en los jardines  de más de siete hectáreas con fuentes, estanques, laberintos de vegetación y pavos reales paseando libremente y en el baño de doña  María de Padilla, unas cámaras subterráneas abovedadas donde se almacenaba el agua de lluvia, famosas por su reflejo perfecto y su atmósfera misteriosa.


Salimos  por una exposición de carruajes,  y sobre las 14 horas dimos por terminada nuestra visita. Estamos ya cansados y como no hemos encontrado ningún sitio que nos atrajera para poder comer temiendo que nos dieran lo que Angel  califica como “rancho para turistas” (macarrones con pollo o similar) decidimos regresar y comer en la autocaravana.

 A las 15,30  estábamos de vuelta y dedicamos la tarde a descansar y a abastecernos de pan en el Carrefour cercano al que salimos para estirar las piernas, aunque, sinceramente, a mi me sobró. Me siguen doliendo mucho las lumbares.

Jueves, 9 de abril. Hacia El Rocío, Doñana y Matalascañas

Antes de partir, procedimos a cargar y descargar agua, operación complicada ya que en función de donde la autocaravana tenga el desagüe se puede entrar directo o tener que maniobrar dentro del garaje para orientarla correctamente. Además, el punto está mal mantenido y un charco de agua algo sucia rodeaba el sumidero y el grifo. Nos tocaría dar la vuelta a la autocaravana para poder llenar nuestro depósito. Tras la operación, salimos rumbo a Doñana.  

25 años después, decidimos regresar a El Rocío y encontramos  algunos cambios. El primero de ellos  es que encontramos una carretera en un estado deplorable, con agujeros consecutivos lo que hace que la conducción sea muy peligrosa ya que los conductores en ambos sentidos  intentan evitarlos invadiendo el sentido contrario.

El segundo, fue el pago solicitado para estacionar en  la ermita de la virgen, 4 euros para autocaravanas, y daba igual  si se estaba 10 minutos que todo el día, así que dimos la vuelta y la dejamos al otro lado de la carretera, a unos 300 m de la ermita.Las marismas estaban preciosas. Con lo que había llovido este invierno estaban llenas y multitud de aves se alimentaban en ella.

Según nos acercamos a la ermita observamos el tercer cambio: habían construido restaurantes o chiringuitos en lo que antes era una gran explanada abierta. Ahora seguía habiendo espacio, pero  era menor que años atrás.Entramos en la ermita en la que no observamos ningún cambio, al menos apreciable, muy bien cuidada.

Tras este breve encuentro con nuestro pasado,  retomamos nuestro camino hacia el siguiente punto,  el Centro de Interpretación de El Acebuche.

Ya habíamos estado allí en dos ocasiones, la primera con nuestra tienda de campaña, y la segunda, con nuestra primera camper y nuestros hijos. Pero en ambas  ocasiones tomamos los autobuses, lo que llamo “cocteleras” que nos hicieron un recorrido por el interior del parque. Ahora queríamos hacer una senda por las lagunas, caminando tranquilamente disfrutando del entorno.

Así que nos decidimos por la senda más larga de las que había, de unos 6 km en total,  y que unifica el Sendero de la Laguna del Acebuche y el Sendero de las Lagunas del Huerto y las Pajas.  

Comenzamos a caminar por pasarelas de madera en muy buen estado, pero cuando llegamos a la primera bifurcación comenzamos a echar de menos señales. Intuitivamente elegimos una pasarela  y por allí nos internamos en un precioso bosque mediterráneo donde predominaban los pinos, acebuches y vegetación baja que ahora, en primavera, estaba exultante.

Pero no fuimos capaces de ver la laguna, pese a que en teoría la senda discurría a su lado. Eche mano del google map y vi que estábamos en lo que debía ser el borde ella, solo que el agua no existía, y había sido sustituida por diversa vegetación baja. En los distintos observatorios distribuidos por las pasarelas no fuimos capaces de ver nada, ni aves, ni mucho menos mamíferos. Casi que avistamos más aves cuando salimos a pasear por el monte de nuestra casa.

Así que decepcionados llegamos a lo que era el final para regresar, dudando de nuevo en ciertas bifurcaciones sobre cuál de ellas tomar. No puedo comprender como después del esfuerzo de construir kilómetros de pasarelas, no se invierte algo más en señalizar.

Atravesamos el centro de interpretación y decepcionados por su estado de mantenimiento no solo del centro sino en general del parque, lo dejamos atrás. Parece que lo que da dinero son las excursiones en los 4x4 que explotan empresas privadas y eso posiblemente sea lo que se mantenga.

Ahora nos dirigimos a buscar un sitio donde pasar la noche. Primero localizamos un aparcamiento junto a un poblado, cerca de la carretera, pero no nos gustó su aspecto, así que seguimos hacia el camping  Matalascañas (37.0995, -6.7259 ) en Mazagón, pero allí nos pidieron 29 euros por lo que dimos la vuelta y regresamos al camping Doñana donde había leído que cobraban 16 euros con electricidad. Si eso era cierto, no merecía la pena buscar un aparcamiento en Mazagón donde pasar la noche. Por ese dinero estábamos tranquilos y lo que es más importante, este camping tenía acceso directo a la playa de Matalascañas.

Cuando llegamos confirmamos que el precio era lo leído solo que no incluía la electricidad y que el camping  tenía una extensión de 1km desde la carretera a la playa, pero desde donde nos instalamos nosotros, una zona arbolada y con plataformas de cemento por si llovía, estaríamos a unos 300 m, incluidas las curvas de nivel.

El camping era gigantesco y el entorno muy hermoso, arbolado de pinos y moreras. Había varias instalaciones como bares, pub, supermercados, piscina, la mayoría cerradas ahora, y  aunque había gente era un lugar muy tranquilo. En la zona de las autocaravanas seríamos unas seis u ocho.

Tras instalarnos y descansar bajamos a la playa. El trayecto se nos hizo corto y ante nosotros apareció una inmensa playa virgen que se extendía a derecha e izquierda. Según no dijeron ,30 km de longitud. Y había un grupo de jóvenes bañándose, pese a que el tiempo no invitaba. Caminamos un poco por la playa llena de conchas para regresar a darnos una estupenda ducha, cenar y descansar.


El camping es completamente recomendable, ahora, en temporada baja. Buenas instalaciones, cuidadas, limpias, y atención amable y a un precio más que razonable.

Viernes 10,  de Abril. Huelva

Con cierta pena porque el sitio nos había encantado, dejamos el camping para dirigirnos en primer lugar a Palos de la Frontera, al muelle de las carabelas.

En principio me pareció una tontería, pero una vez que estuvimos allí nos resultó muy interesante.

En el aparcamiento del muelle había un grupo nutrido de autocaravanas y junto a ellas dejamos la nuestra.

Allí  en el muelle están las reproducciones  de las tres Carabelas y comenzamos por la mayor, la Santa María capitaneada por Colón. Consta de almacén, cocina (una simple olla), bodega  con los barriles de agua y demás enseres y el camarote del capitán, el único sitio un poco más “acogedor”.  Dado su escaso tamaño, se visita rápido En esta carabela cabrían  unos 40 hombres. Sinceramente, no sé cómo, pero lo hacían.


Después subimos a La Pinta y a La Niña, esta última la más pequeña de todas con capacidad para unos 20 hombres y por supuesto ninguna de las dos tenía algo parecido a un camarote. 

En fin, unos locos o desesperados que nos hicieron la putada –con perdón- de descubrir América y traer lo que ahora tenemos: un loco a los mandos o mejor dicho, un gorila con pistolas que tiene al mundo entero en jaque continuo, pero bueno, eso no viene al caso. Es una broma, no sé si algo macabra que no pretende quitar ningún mérito ni reconocimiento a unos hombres que se lanzaron cinco siglos atrás a lo desconocido arriesgando sus vidas para ello.


En la dársena donde están las carabelas esta la recreación de un barrio medieval  imitando el puerto de Palos en el siglo XV, con almacenes, tabernas y puestos artesanos

De aquí pusimos rumbo a las Marismas del Odiel, al Centro de Interpretación. Desde allí  pudimos dar un paseo por la zona de las salinas donde contemplamos los flamencos, sempiternos en estos lugares, alguna garcilla, y unos patos que no supimos identificar y muchas “piedras que se mueven” como decía Angel para referirse a los cangrejos.


Retomamos  la carretera de las marismas hasta el final pero apenas pudimos ver un par de espátulas y algún que otro correlimos. Como el paisaje no resultaba muy acogedor,  nos limitamos a comer, descansar para poner rumbo ahora al área Camperpart  El Alamo (37.4414, -6.7963), un lugar estupendo, cuidado y encantador con varias instalaciones que por 13 euros que incluye una estupenda ducha de agua caliente y donde pasaremos esta noche para acercarnos mañana al Dolmen del Soto de Trigueros, a ver si llegamos porque parece que la carretera no está en muy buen estado aunque nos han asegurado que con cuidado no tendremos mayores problemas.

Sábabdo, 11 de abril. Dolmen de soto de Trigueros

El día es espléndido y cuando vienen los dueños del área aprovecho para preguntarles por el acceso al dolmen de Soto de Trigueros. Y no me recomienda que vaya por la carretera que la oficina de turismo me había indicado. Me dice que elija otra, que es muy estrecha pero que tiene buen firme. Y me lo muestra a través del google map seleccionando el  itinerario en “bicicleta” a través de la HU 3107.

Un poco intranquilos por desconocer a que nos enfrentábamos, emprendimos nuestro camino, primero hacia Beas y luego tomando ese camino asfaltado. Y si bien es cierto que el firme está en buen estado, también lo es que es muy estrecha, tanto que dudo de que quepamos un coche y nosotros y temo por si nos encontramos con un tractor. Pero el trayecto es corto y enseguida damos con el final y como si hubiera sido premonitorio, en el cruce aparece un tractor. Es decir, haberlos trabajando, “hailos” pero hemos tenido suerte. Ahora la carretera se ensancha y en pocos kilómetros  damos con la desviación al dolmen, una pista ancha con gravilla y en buen estado que en pocos minutos nos deja en el pequeño aparcamiento frente a la verja de entrada. Transcurridos tan solo unos minutos aparece la joven responsable y antes de la hora establecida, las 11,30, nos da paso.

Comenzamos con un video de unos 10’ que sinceramente, se hace algo pesado, y a mi juicio quizás le falte algún gráfico o ilustración que nos cuente como ha sido construido este enterramiento y lo pueda hacer más ameno.

Tras estos minutos, pasamos a visitar el dolmen. Frente a nosotros aparece una pequeña elevación redonda, un montículo suave, grande y a través de una apertura cuadrada nos asomamos a esta cavidad.

Este Dolmen es  uno de los monumentos megalíticos más importantes y sorprendentes de Europa. Este impresionante sepulcro de corredor data de la Edad del Cobre (Calcolítico), y tiene entre 4.500 o 5.000 años.

El corredor por el que accedemos está levemente iluminado y está formado por enormes piedras verticales con una longitud de unos 21,5 metros. Su altura y anchura van aumentando a medida que se avanza hacia la cámara funeraria.   


Algunas de  estas piedras verticales presentan gravados (ortostatos) y pinturas prehistóricas. Representan figuras humanas, puñales, hachas y formas geométricas.  

Llegados a la cámara central  observamos su tamaño y el túnel por el que hemos entrado y por el que entra la luz del exterior.

Está perfectamente orientado hacia el este. Durante los equinoccios de primavera y otoño, los primeros rayos del sol del amanecer entran por la puerta y recorren todo el pasillo hasta iluminar el fondo de la cámara.

Caminamos hacia la salida, pero atraídos de nuevo por la grandeza de lo que vemos, y aprovechando la soledad, regresamos de nuevo hacia la cámara disfrutando lentamente y una vez más, de este mágico lugar.

Ahora ya salimos y  tratamos de observar con detenimiento su exterior. Todo el pasaje subterráneo está cubierto por una colina artificial de tierra y piedras (túmulo) que tiene unos 60 metros de diámetro y 3,5 metros de altura, pero no podemos apreciarlo. Quizás sobre una plataforma elevada se podría hacer.  Un grupo algo más nutrido, toma ahora el relevo.

Ponemos rumbo a Niebla, por otra carretera que nos dicen que está bien, pero que afrontamos con cierto temor. Son tan solo 8km. En general no está mal con algunos agujeros en algunos tramos y también estrecha pero no tanto como la que nos ha traído.

En soledad, afortunadamente dada su estrechez, llegamos a Niebla y aparcamos al pie de sus murallas. Nos encontramos ante una  espectacular ciudad fortificada  famosa por albergar el mayor y mejor conservado recinto amurallado de origen almohade de Europa. Ubicada sobre una colina junto al singular Río Tinto, esta joya histórica cuenta con más de 3.000 años de historia, habiendo sido habitada por tartessos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos.

Una muralla rojiza rodea por completo el casco histórico a lo largo de 2 kilómetros de perímetro. Cuenta con 40 torreones defensivos y 5 grandes puertas fortificadas, entre las que destacan la Puerta del Socorro y la Puerta de Sevilla.

Accedemos por la Puerta del Socorro cuyo grosor y tamaño nos indica lo que debió de ser en sus mejores tiempos para dirigimos a la iglesia de Nuestra señora de la Granada.

Llegamos a una pequeña y tranquila plaza, desierta, quizás por la lluvia que ha comenzado a caer y esperamos frente a la puerta de acceso a un patio pequeño que está cerrada con una cadena y que indica que llamemos para visitarla tocando una campanita. Enseguida sale un joven y nos unimos a unas seis personas e iniciamos una visita guiada.

Este singular templo católico fue levantado sobre la estructura de una antigua mezquita mayor andalusí, de la cual todavía conserva el patio de abluciones, pequeño pero muy hermoso, y parte del minarete que resulta especialmente interesante ya que reúne  historia desde los visigodos, pasando por los romanos, los musulmanes, románico y gótico lo que lo convierte un crisol de culturas.



Dejamos la iglesia para dirigirnos al  Castillo de los Guzmanes , una imponente fortaleza construida sobre cimientos romanos y un antiguo alcázar árabe. Nos cuesta encontrar la entrada y lo hacemos con tan solo 45 minutos para su cierre por lo que nos dijeron que no nos daría tiempo. Pero esto no es la primera vez que nos pasa y resolvemos estas situaciones de forma rápida impulsados por la necesidad y practicidad. No vamos a regresar así que la decisión es fácil: o no ver nada o echarlo un vistazo rápido y superficial.

Elegimos la última. En su interior se pueden ver las recreaciones de sus estancias y las mazmorras.  Es un lugar interesante sobre todo los niveles inferiores que en su día fueron prisión. Y realizamos la visita en 20 minutos.

Regresamos a la autocaravana pero antes localizamos un supermercado “Día” y nos surtimos de pan y alguna cosilla más para poner rumbo a Monesterio.  Atrás dejamos Sevilla y circulamos  por la autovía que  se abre paso entre  las dehesas extremeñas, espléndidas en primavera, para llegar sobre las 5 de la tarde al área de autocaravanas (38.0939, -6.2773). Nos quedamos en el exterior, en un lateral, que nos pareció más atractivo que el interior.

Nada más llegar  se dejó caer una buena granizada que cesó en poco tiempo. Me sorprendió ver que la autocaravana francesa de al lado tenía unos pololos femeninos tendidos en su parte trasera. Me molesta que se dejen su educación y normas de comportamiento en la frontera y vengan aquí a hacer lo que no hacen en su país, así que descaradamente salí de la autocaravana y me aseguré de que viera como hacía fotografías de los pololos tendidos. Al rato, salió a recogerlos.

Y sin otra novedad, cayó la noche, tranquila y plácida hasta la mañana siguiente.

Domingo 12 de Abril, Zafra

Por la noche se ha disparado la calefacción por primera vez en estos días. Y es que la temperatura ha bajado hasta los 5 ºC. Hemos puesto rumbo a Zafra a donde hemos llegado en una fría mañana dominical. Dejamos la autocaravana en el área para dirigirnos a su casco histórico por calles desiertas a las 10,30 de la mañana.

Aquí habíamos estado años atrás pero solo de paso y recordábamos la plaza de toros donde se ubica el área, céntrica pero sin ningún atractivo.

Caminando unos cinco minutos llegamos a un gran plaza,  la plaza Grande, espaciosa, alegre, sencilla y de allí a la otra cercana, más pequeña, con mucho encanto y porticada, la plaza chica. No se rompen la cabeza con los nombres de las plazas.

Ambas plazas  medievales son el auténtico corazón social de la ciudad y se conectan entre sí a través del Arquillo del Pan.

Nos adentramos entonces por calles y callejones con sus fachadas encaladas, sus ventanas enrejadas y sus balcones en los que colgaban los geranios y claveles.  Parece que el nombre de “la Sevilla chica”, la describe bien.

Caminando casi en soledad llegamos a  la iglesia de la Candelaria que alberga un retablo  diseñado por  Zurbarán, pero la encontramos  cerrada así  que regresamos a sus calles   llenas de un silencio y una paz que nos regalaban las primeras horas matutinas de un domingo.  

Llegamos a la puerta de Jerez y la atravesamos para dirigirnos luego a la del Cubo. Ambas  son las antiguas puertas que daban acceso a la ciudad a través de la muralla medieval del siglo XV.

En nuestro regreso encontramos la Iglesia de la Candelaria abierta así que aprovechamos para hacer una muy breve visita ya que se estaba oficiando una misa.

 De allí, de nuevo por sus estrechas calles pusimos rumbo al convento de las Clarisas en busca de sus dulces pero en el google map estaban mal localizado y cuando llegamos al punto indicado no encontramos nada así que  tuvimos que preguntar.  Encontrado,  nos surtimos de dulces, que nos supieron, como siempre, a gloria. Es un pequeño vicio del que por ahora, no conseguimos privarnos.

Regresamos haciendo una breve parada en lo que hoy es el  Parador Nacional de Zafra y que en su día fue el Palacio de los Duques de Feria,  un imponente alcázar fortificado del siglo XV. Su exterior presenta  un aspecto militar con torreones circulares.

Dejamos atrás esta ciudad para dirigirnos  ahora a los Santos de Maimona al Capricho de  Cotrina. Ayer había reservado la visita que en un principio nos la dieron para las 17 horas,  pero cuando dije que estábamos de paso y que a esa hora no nos vendría bien, nos la cambiaron por las 11,30.

A tan solo 6 km de Zafra, desde la carretera se puede ver esta extraña y peculiar construcción que atrae inmediatamente la atención. Como llegamos con tiempo suficiente desde la puerta nos asomamos a contemplar una arquitectura donde no veíamos ni una sola línea recta, cuajada de azulejos de colores, muy parecida a lo que en su día vimos en el parque Güell de Barcelona.

Esta construcción es popularmente conocida como el "Gaudí de Extremadura" o el "Gaudí extremeño" debido a su asombroso parecido con las obras artísticas de Antoni Gaudí. Y lo más curioso de todo, no supo de él hasta que tenía muy avanzada su construcción.

Un nutrido grupo nos reunimos a sus puertas y a la hora en punto nos recibió Pilar, la hija del autor de este capricho y a través de ella fuimos desgranando las distintas rincones exteriores.

Su creador, Francisco González Gragera (apodado "Cotrina"),  comenzó a levantar este palacio de cuento en 1988 y lo hizo para cumplir el deseo de su hija menor, que quería una casa de campo "distinta de las demás". Francisco, que era albañil de profesión, realizó toda la obra de manera totalmente artesanal y guiado únicamente por su propia imaginación, sin planos técnicos ni estudios previos de arquitectura.

Lo primero que destaca de todo el edificio es el uso masivo del trencadís, una técnica modernista que consiste en recubrir las superficies con mosaicos hechos de trozos irregulares de azulejos y cerámicas de colores vivos, muy similar sino igual, que en la obra de Gaudí en el parque Güell de Barcelona. Posiblemente un experto podría aportar diferencias, pero a nuestros ojos parecía diseñada y llevada a cabo por el mismo autor o misma escuela.

Comenzamos por el exterior, todo un jardín de flores y plantas hechas de trozos de azulejos de colores, una piscina encantadora, barbacoa, un banco que nada tiene que envidiar a los del parque  Güell y como he mencionado antes, no supo nada de Gaudí y solo cuando llevaba su obra avanzada fue cuando le hablaron de él y solo entonces hizo un viaje a Barcelona para conocer su obra. 

Y al igual que en el modernismo catalán, la edificación carece de líneas rectas. Predominan las formas redondeadas, las cúpulas sinuosas, las escaleras fantásticas y figuras ornamentales integradas en los muros. Una obra de fantasía y color que entra por todos los sentidos.

Nuestra atención deambula de una construcción a otra, toda ella caracterizada por el predominio de curvas, torreones llenos de color y pináculos rematados con formas caprichosas.  Figuras de cemento y mosaicos que imitan animales y plantas de la zona  como lagartos, serpientes, cabezas de perro y bellotas decoran la parte exterior.

Nos enseñó los materiales que utilizaba, azulejo cortado a mano, los moldes,  hueveras que rellenaba de yeso y luego iba colocando uno a uno en el techo, macarrones de la luz, material de plástico sacado de los botellones de zafra,…todo, todo era material reciclado.



Esta parte exterior incluye un estanque situado en la parte superior  diseñado para enfriar la casa,  así como una cascada que cae hacia la piscina junto a  una zona de horno-barbacoa. Farolas decorativas de llamativos colores se sitúan aquí y allá.  

Y si el exterior es impresionante en detalles en un derroche de fantasía, de ingenio, de color y de luz, no es menos el interior al que se accede por una impresionante puerta  cuyo peso supera los  500 kilos y fabricada en cemento armado y una base de hierro con coloridas teselas. Esta puerta requirió de  12 personas  para poder ser instalada y  gira sobre un eje. 

A pesar de su enorme peso, está equilibrada de tal forma que se abre sin ningún esfuerzo.  Su diseño interior simula la espectacular figura de un pavo real.

El interior es sencillo, pero lleno de color y nos transporta al mismo universo de fantasía y surrealismo del exterior. Y como dice nuestra guía que le dijeron: es una casa con “alma”, y es verdad.

La vivienda cuenta con una cocina, habitaciones en el interior de los torreones y un salón, adaptando los servicios comunes a las paredes curvas del edificio. La chimenea, por ejemplo, está rematada en lo alto con la figura de una tortuga.


En una de las estancias encontramos al marido de Pilar, yerno de Francisco, pintando pacientemente con un pincelito líneas plateadas en un techo.

Pasamos entonces por turnos  a un pasillo que conecta el salón con el dormitorio principal. Este pasillo es una de las grandes genialidades de la casa. 

Se trata de un angosto y sinuoso corredor elevado de 12 metros de largo con paredes de color salmón/naranja decoradas con flores de cerámica simulando "el estómago del gusano”.  

Es…me resulta muy difícil encontrar las palabras que describan la obra de este artista, un genio no reconocido. Está todo sin terminar, quedan muchas horas de trabajo y seguramente quede inconclusa a la muerte de sus hijos y parece que no hay nadie que tome el relevo.



El baño es también otro capricho. En el exterior aparece rematado por una corona, y en su interior destaca la mampara de la ducha. Diseñado de forma independiente como si fuera un iglú, destaca por su espectacular revestimiento de mosaicos (trencadís) en tonos azules y una mampara de azulejos totalmente curva. En la parte superior aparece una cúpula con una enorme estrella blanca en el techo que rinde homenaje a la Virgen de la Estrella, patrona de Los Santos de Maimona.

Otro detalle encantador son las persianas de las ventanas que simulan alas de mariposas. Son únicas, como todos los detalles de este singular y maravilloso lugar que parece salido de un cuento.

Toda la obra es una muestra de ingenio y maestría de una persona sin ningún estudio y que tan solo con su imaginación desbordante pudo dar vida a un proyecto similar. Nos dijo que venían arquitectos a admirar esta obra, que se sorprendían por cómo había conseguido algunos efectos, por ejemplo unas gotas redondas en las fachadas que estaban hechas con una cafetera, una a una.

Pero se quejó amargamente de que ningún organismo público se interesara por la obra, aun sabiendo que estaba allí, después de visitarla, prometiendo ayudas y promociones que se quedaban en buenas palabras y promesas incumplidas.  

Una de las curiosidades técnicas más sorprendentes del interior es su aislamiento térmico. Francisco construyó un estanque de agua directamente sobre el techo del salón y que pudimos ver en el exterior, en la parte superior. Este estanque absorbe el impacto del sol y enfría de forma natural las estancias de la vivienda sin necesidad de sistemas de aire acondicionado convencionales

De nuevo en el exterior, descubrimos el  gran gusano: Una estructura tubular suspendida  y sostenida por lo que simulan las pequeñas patas del animal y que conecta visualmente el salón con el dormitorio principal desde la terraza.   Podemos apreciar su cabeza, con las antenas y el cuerpo.

Un lujo,  una maravilla que nos deja casi en shock porque no esperábamos encontrar esto aquí, tal profusión de imaginación, fantasía, ingenio, trabajo, paciencia a la que aún seguían dedicando horas los fines de semana porque el día a día exige trabajar para comer. Y es que Francisco falleció en 2016 sin ver terminada su obra. Actualmente, sus hijos y su yerno continúan con los trabajos y la decoración del recinto.

La visita es gratuita aunque los donativos para su mantenimiento y finalización son bien aceptados.

Tras la finalización de la visita,  me acerqué a Pilar  para manifestarle mi  sorpresa y admiración y le dije que conocíamos la obra de Gaudi, pero que esto era absolutamente impresionante y ella dijo que ante Gaudí “se quitaba el sombrero” a lo que la respondí  que yo lo hacía la revés: me quitaba el sombrero ante su padre con reverencia incluida. Y es que Gaudi era rico, tuvo formación y todos los recursos del mundo para llevar a cabo su obra. El solo pensaba y los demás ejecutaban. Este hombre no tuvo estudios de ningún tipo, ni dinero, ni recursos, ni medios, ni reconocimiento. Tan solo su ilusión, su imaginación y sus propias manos . Para mi era mucho más admirable.

Conversando con  Angel le dije que a veces creía en la existencia de  la reencarnación y si era así, Gaudi se había reencarnado en este buen hombre y si antes era rico, poderoso, afamado y clasista, ahora era pobre, sin influencia y un sencillo albañil. Sería una ironía del destino.


Dejamos atrás este mágico lugar para dirigirnos al área de Mérida donde nos encontramos ahora, fuera, porque tan solo pretendemos pasar la noche para mañana dirigirnos a Boadilla dando por terminado nuestra breve escapada andaluza.